Las 15 averías más comunes en los coches: Guía para comprar un coche de segunda mano

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¿Quieres conocer cuáles son las 15 averías más comunes en los coches? Tener problemas con el vehículo es algo que, sin duda, cualquiera quiere evitar.

Desgraciadamente, todas las personas que tienen un coche se ven afectadas por ello, independientemente de si les gusta o no.

Cuando se tiene un coche, se asumen muchas responsabilidades adicionales. Estás obligado a revisarlo con frecuencia y a hacerle el mantenimiento necesario.

Sin embargo, a un gran número de personas no les importa esto y se limitan a vender el vehículo una vez que estos problemas comienzan a manifestarse. Por eso, antes de comprar un coche nuevo, deberías revisar esta lista para poder identificar cualquiera de estos problemas en el vehículo antes de comprarlo.

Una de las averías más comunes en los coches son los frenos y los problemas con los sensores del motor del vehículo, aunque, como veremos más adelante, principalmente hay 15 averías más comunes en los coches.

En el salpicadero suele haber una señal de advertencia que se ilumina si un elemento eléctrico está defectuoso. Esto suele provocar un aumento del consumo de combustible, que es otra de las averías más comunes en los coches.

Cuando se es propietario de un coche, es posible encontrarse con una serie de dificultades y desafíos, que son:

15 AVERÍAS MÁS COMUNES EN LOS COCHES

🟢 Motor ruidoso

🟢 Testigos del salpicadero encendido

🟢 Rodamientos de rueda en mal estado

🟢 El escape suelta humo

🟢 Poco rendimiento del combustible

🟢 Pinchazos en los neumáticos

🟢 Batería defectuosa

🟢 Pastillas de freno desgastadas

🟢 Motor de arranque defectuoso

🟢 Estancamiento

🟢 Sobrecaliento del motor

🟢 Volante tembloroso

🟢 Problemas con la presión del aceite

🟢 Chirridos en los frenos

🟢 Carga insuficiente del alternador

1. Motor ruidoso

Un motor ruidoso es una de las averías más comunes en los coches.

Un motor normal debería tener un nivel de decibelios bajo. Por otro lado, si escuchas que el motor hace sonidos como si estuviera salpicando, golpeando o traqueteando, esto podría ser una indicación de que hay un problema.

La alta presión del aceite en un motor de automóvil evita cualquier contacto de metal con metal entre los elementos móviles del motor, lo que garantiza la fiabilidad del motor.

Cuando un vehículo es viejo o no se le ha realizado el mantenimiento necesario, el motor puede empezar a hacer mucho ruido cuando se conduce.

Es posible que un componente de bajo coste sea el culpable del ruido procedente del motor. Por ello, nosotros no aconsejamos escatimar en las piezas del motor, ya que, en la mayor parte de los casos, lo que compras es lo que obtienes.

2. Testigos del salpicadero encendidos

Los testigos encendidos en el salpicadero son una de las averías más comunes en los coches.

En el salpicadero hay varias luces de aviso que se iluminan al instante en caso de que haya un problema con el motor del vehículo.

Si el motor se está sobrecalentando, no hay suficiente gasolina en el depósito o hay un problema con la batería, aparecerá una luz roja en el salpicadero.

La mayoría de los motores actuales están equipados con una unidad de control llamada unidad de control del motor (ECU) que tiene sensores vinculados a varias partes del motor.

Si hay un problema con el vehículo, se le proporcionará un código de error y se encenderá una luz de advertencia, y esta es una de las grandes señales que nos indican algunas de las averías más comunes en los coches.

Si vas a comprar un coche de segunda mano, una de las cosas que debe realizar es la tarea relativamente sencilla de comprobar si hay luces de advertencia.

3. Rodamientos de rueda en mal estado

Es otra de las averías más comunes en los coches.

En los vehículos actuales, los rodamientos de rueda defectuosos son un problema muy frecuente. Cuando se viaja a velocidad de autovía, un rodamiento de rueda hará un ruido que puede ser escuchado si está dañada.

Si escuchas un sonido estraño mientras giras suavemente a la izquierda o a la derecha, podrás detectar un rodamiento de rueda defectuoso.

4. El escape suelta humo

Un escape que suelta humo es otra de las averías más comunes en los coches.

Por un lado, debemos mencionar que los gases de escape de un automóvil que funciona de manera normal producen algo de humo. La excepción a esto es cuando arrancas el coche en invierno y hay condensación en el parabrisas.

Por otro lado, una cantidad excesiva de humo es una indicación de un fallo importante del motor. El color y el olor del humo pueden indicar cuál es el problema. Si el humo es de color blanco, entonces es posible que el refrigerante tenga una fuga u otro tipo de problema. Si el humo es pesado y de color azulado, entonces podría ser que el aceite se está filtrando en las cámaras de combustión. Si es de color negro, puede indicar que el motor está funcionando con una cantidad excesiva de gasolina.

5. Poco rendimiento del combustible

Se trata de otra de las averías más comunes en los coches.

Los motores que no reciben un mantenimiento adecuado consumen más gasolina. Los sensores de O2, los filtros de combustible, los sensores de masa de aire y los filtros de aire son ejemplos de componentes que pueden mejorar la eficiencia del combustible.

Sin embargo, con el paso del tiempo estos componentes acumulan suciedad y mugre, lo que hace que generen más combustible del que tendrían.

El motor del coche puede volver a estar en condiciones óptimas de funcionamiento con un mantenimiento preventivo de estos componentes.

6. Pinchazos en los neumáticos

Constituye una de las averías más comunes en los coches.

No es raro que los neumáticos se pinchen de vez en cuando. Es más, se desgastan con el tiempo, y cuando lo hacen, son más susceptibles de sufrir pinchazos.

Se recomienda encarecidamente no conducir un vehículo por encima del nivel de desgaste de la banda de rodadura especificado.

Después de cada 80.450 km, se sugiere que reemplacen los neumáticos. Alternativamente, puedes cambiarlos después de cada 16.000 km en el escenario más extremo.

7. Batería defectuosa

Es una de las averías más comunes en los coches.

Junto con el alternador, la batería es la encargada de dar electricidad al motor del vehículo.

Sin embargo, con el tiempo los bornes se corroen por el ácido, y finalmente la batería pierde su capacidad de suministrar energía a los componentes eléctricos del coche.

De la misma manera que hay que cambiar los neumáticos con regularidad, también hay que cambiar las baterías cada cinco años o cada 80.000 kilómetros, lo que ocurra primero.

Manejar un vehículo con una batería agotada puede ser desagradable debido a que el vehículo podría pararse en cualquier momento.

Los faros que lucen poco, la incapacidad de alimentar la radio o el aire acondicionado y las mañanas en las que el coche no arranca son indicadores de que la batería necesita ser reemplazada.

Si la batería parece funcionar bien, el problema podría estar en el alternador del vehículo.

De todos modos, hay diferentes motivos por lo que tu coche no arranca, para lo que tenemos un artículo dedicado.

8. Pastillas de freno desgastadas

Sin lugar a dudas, es una de las averías más comunes en los coches de segunda mano.

Es bastante arriesgado ponerse al volante de un vehículo que tiene las pastillas de freno desgastadas.

Debido a la continua fricción, las pastillas de freno acaban desgastándose. Cuando llegan al final de su vida útil, es frecuente escuchar un chirrido. Además, tendrá que aplicar mucha presión a los frenos para que funcionen.

Cuando se utilizan los frenos de emergencia, esto puede tener consecuencias muy graves. Si tienes razones para creer que puede haber un problema con tus pastillas de freno, debes hacer que tu técnico de confianza les eche un vistazo.

9. Motor de arranque defectuoso

Se trata de una de las averías más comunes en los coches.

El motor se pone en marcha gracias al esfuerzo combinado del motor de arranque y la batería. Sin embargo, debido al desgaste normal, algunos componentes del motor de arranque pueden llegar a no funcionar.

Estos componentes son el solenoide, el relé de arranque y el motor, respectivamente.

Cuando esto ocurre, escucharás un sonido de traqueteo cada vez que conectes el encendido y arranques el coche. Además, es posible que el coche no arranque de ninguna de las maneras.

Desafortunadamente, los motores de arranque son una de esas cosas que ocasionalmente necesitan ser reemplazadas, a pesar de que sean caras.

Sin embargo, dependiendo del tipo de vehículo y del número de veces que se arranque cada año, un motor de arranque puede durar entre cinco y diez años.

10. Estancamiento

Es una de las averías más comunes en los coches.

Esto puede poner nerviosos a los conductores inexpertos. No estás teniendo ningún problema cuando, de repente, el vehículo se detiene por completo y de forma abrupta en medio de la carretera.

Si esto ocurre cuando estás conduciendo en una autopista, puedes acabar provocando algún susto realmente desagradable.

Las causas más comunes de que el motor de un vehículo se pare son el mal funcionamiento del sensor de posición del cigüeñal, los filtros de combustible en mal estado o la rotura de los conductos de combustible.

11. Sobrecalentamiento del motor

Si el motor del coche se sobrecalienta, puede ser un aviso de que hay problemas importantes en el motor, y además es una de las averías más comunes en los coches.

El motor de combustión interna genera una cantidad importante de calor. El refrigerante cumple la función esencial de eliminar el exceso de calor del bloque del motor para que pueda ser enfriado por el radiador.

Sin embargo, esto puede indicar que el bloque del motor está recibiendo menos refrigerante, probablemente porque haya fugas en el sistema de refrigeración.

Esto puede dar lugar a un sobrecalentamiento del motor que, si no se evita, puede dar lugar a otros problemas muy serios con el motor.

12. Volante tembloroso

Un coche que recibe un mantenimiento regular debería tener un volante que no tiemble y que pueda girarse con facilidad, pero por desgracia se trata de una de las averías más comunes en los coches.

En cambio, si los cojinetes de las ruedas o las suspensiones de su vehículo están desgastados, el volante temblará incluso cuando se conduzca por carreteras tranquilas.

Esto hace que la conducción sea más peligrosa a mayor velocidad y aumenta la probabilidad de perder el control.

Solicita a tu técnico de confianza una inspección de las ruedas y la suspensión. Además de esto, debes asegurarte de que los neumáticos están alineados de forma regular y que todas las ruedas tienen la misma presión.

13. Problemas con la presión del aceite

Este se trata de una de las averías más comunes en los coches.

La lubricación de los elementos móviles del vehículo se lleva a cabo principalmente mediante el uso de aceite.

Cuando el aceite va cumpliendo años, empezará a acumularse un lodo, lo que dificultará que funcione con la misma eficacia que antes. Debido a esto, habrá una fricción extra entre los componentes móviles, lo que contribuirá al sobrecalentamiento así como al desgaste.

Los problemas con la presión del aceite son algo que debes evitar, ya que pueden suponer fuertes gastos de mantenimiento, como tener que reconstruir el motor.

Encontrar el tipo de aceite correcto, uno que tenga una buena viscosidad, es otro paso en el proceso. El uso de lubricantes sintéticos es cada vez más popular en el sector.

14. Chirridos en los frenos

Constituye una de las averías más comunes en los coches.

Los frenos que chirrían o rechinan son frecuentemente el resultado de pastillas o discos de freno que se han desgastado.

También es posible que una piedra se quede alojada entre el rotor de frenado y las pastillas de freno, lo que provocaría el mismo problema.

Las pastillas y los discos de freno tienden a desgastarse prematuramente en los vehículos que no reciben un mantenimiento adecuado.

15. Carga insuficiente del alternador

Es una de las averías más comunes en los coches.

La influencia del alternador se vuelve cada vez más perjudicial a medida que avanza la edad de su vehículo.

Esto se debe a que las escobillas que contiene se han desgastado con el tiempo. En ciertas circunstancias, es posible sustituir las escobillas, pero en otros casos, es necesario reemplazar todo el alternador.

Utilizar un multímetro para hacer una prueba del alternador es un proceso sencillo. Si funciona correctamente, la tensión de ralentí debe estar entre 13,5 y 14,5 voltios.

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